Un media kit para influencers es un documento de una o dos páginas que responde las preguntas de una marca antes de que las haga: quién eres, de qué hablas, quién te sigue, cuánto interactúa esa audiencia, qué has hecho con otras marcas y cómo cobras. No es un currículum ni una galería de fotos bonitas: es una herramienta de venta.
Quien lo recibe decide en pocos minutos si merece la pena seguir la conversación, y lo hace comparándote con los otros creadores que también le escribieron esa semana. Cuanto menos tenga que adivinar, más probable es que responda. Esta guía explica qué poner, qué dejar fuera, en qué formato entregarlo y cómo usarlo cuando toca negociar. Si todavía te preguntas si tu cuenta es lo bastante grande para escribir a una marca, lee primero cuántos seguidores necesitas: la respuesta corta es que el media kit importa más que la cifra.
¿Qué es un media kit y para qué sirve?
Piensa en el media kit como la ficha técnica de tu cuenta. Una persona del equipo de marketing de una marca recibe decenas de propuestas, casi todas con el mismo mensaje: «me encanta vuestro producto, ¿colaboramos?». Sin datos, esa persona tiene que entrar en tu perfil, contar seguidores a ojo, deducir tu nicho y adivinar dónde vive tu audiencia. Casi nadie hace ese trabajo. El media kit lo hace por ella y convierte una intuición en una decisión.
También sirve hacia dentro. Prepararlo te obliga a mirar tus propios números con honestidad: qué formatos funcionan, en qué países estás de verdad, qué colaboraciones dieron resultado y cuáles fueron solo un intercambio de producto. Esa claridad se nota después en cada propuesta.
¿Qué incluir en un media kit para influencers?
Un orden que funciona, de arriba abajo. Quién eres en dos o tres líneas, con tu nombre real o de creador y tu nicho dicho sin rodeos: «cocina vegetal fácil para gente con poco tiempo» dice más que «lifestyle». Después, la audiencia: tamaño por plataforma, países principales, rangos de edad y reparto por género, todo sacado de las estadísticas de la propia plataforma. Luego la interacción: alcance medio por publicación y por historia en los últimos meses, no en tu mejor semana.
Sigue con ejemplos de contenido, tres o cuatro piezas que enseñen tu estilo, y colaboraciones anteriores con resultados concretos cuando los tengas: clics, ventas, registros o códigos canjeados. Cierra con los formatos que ofreces, como publicación, historia, reel, vídeo largo o mención en tu newsletter, tus tarifas o un «tarifas a consultar» y un contacto directo. Una línea que diga que todo contenido pagado se publica con su divulgación de publicidad es una señal profesional: a las marcas también les exigen cumplir.
Qué dejar fuera
Los números de vanidad. Seguidores totales sin contexto, «me gusta» acumulados desde que abriste la cuenta o las visualizaciones de un vídeo viral antiguo que no se parece a lo que publicas hoy. Una marca con experiencia los ignora, y una sin experiencia se llevará una decepción cuando la campaña rinda menos de lo que la cifra prometía.
Los seguidores comprados, evidentemente, y cualquier dato que no puedas respaldar con una captura de tus estadísticas si te la piden. Tampoco pegues capturas sueltas sin explicar qué muestran ni de qué fecha son: una captura sin contexto parece un dato inventado aunque sea real. Y evita el documento de doce páginas: si necesitas tantas, el mensaje no está claro.
¿Por qué tus resultados de afiliación pesan más que los seguidores?
Una tasa de interacción dice que la gente mira; una campaña de afiliación dice que la gente compra. Si has trabajado con enlaces y códigos de afiliado, tienes algo que la mayoría de los media kits no tienen: clics por publicación, ventas por clic y lo que generó cada pieza, medido por un tercero y no por ti. Como las ventas las confirma la marca, el dato se sostiene cuando alguien lo cuestiona.
Preséntalo con cuidado. No hace falta revelar cuánto ganaste con cada marca; basta con decir cuántas ventas generó una historia o cuántos de quienes tocaron el enlace terminaron comprando. Esos datos cambian la conversación: ya no negocias por lo que podrías hacer, sino por lo que ya hiciste. Para saber a quién enseñárselo, ayuda tener claro cómo elegir marcas para promocionar antes de escribir.
Los seguidores le dicen a una marca cuánta gente te mira; las ventas le dicen cuánta gente te cree.
Formato y mantenimiento: PDF, página web y revisión periódica
El formato clásico es un PDF de una o dos páginas, ligero para adjuntar a un correo y fácil de reenviar dentro de la marca cuando quien te lee tiene que convencer a otra persona. Una página web con la misma información funciona igual de bien y tiene la ventaja de estar siempre al día; muchos creadores mantienen las dos y enlazan la página desde la bio.
Lo que no funciona es el media kit congelado. La audiencia cambia, los países cambian y las colaboraciones se acumulan. Ponte una cita cada pocos meses para revisar cifras, cambiar los ejemplos de contenido por los más recientes y sumar los resultados nuevos. Escribe la fecha de actualización en el propio documento: una marca confía más en datos recientes que en un PDF sin fecha.
¿Cómo enviar el media kit y negociar la tarifa?
Por correo o por mensaje directo, el mensaje es corto y el media kit va adjunto o enlazado. Tres o cuatro líneas: quién eres, por qué esa marca y no otra, qué propones en concreto y dónde están los datos. Nada de párrafos sobre tu pasión. Por mensaje directo, pregunta antes a quién dirigirte: quien gestiona la cuenta rara vez decide los presupuestos.
Cuando llega la respuesta, la conversación suele girar en torno a tres modelos. Tarifa fija: cobras por pieza publicada, pase lo que pase. Comisión: cobras una parte de lo que vendas con tu enlace o tu código, sin garantía. Mixto: una tarifa base más pequeña y comisión por resultados. El modelo mixto suele ser el más sano para ambas partes, y es donde tus datos de afiliación pesan de verdad: si demuestras que vendes, la comisión deja de ser una apuesta.
Cómo lo trabajamos en ADQ Links, la afiliación de ADEQ
Con ADQ Links, la afiliación de ADEQ, cada campaña te da un enlace corto que registra tus ventas y un código QR, y la marca confirma cada venta. Esos son los resultados que puedes llevar a tu media kit: medidos fuera de tu cuenta y confirmados por quien paga. Ves solo campañas disponibles en los países de tu audiencia, de marcas locales y globales.
Cada campaña trae un kit creativo con imágenes, textos y guiones listos para publicar. Las comisiones confirmadas se cobran con ADEQ junto al resto de tus ingresos, y te quedas con la mayor parte de cada una. Para empezar como creador, te das de alta en console.adeqmedia.com/join.
Preguntas frecuentes sobre el media kit
¿Necesito un media kit si tengo pocos seguidores?
Sí, y quizá más que un creador grande: es tu forma de demostrar que una audiencia pequeña puede ser muy concreta y muy fiel. Con un nicho claro y un par de resultados reales, un documento de una página ya abre conversaciones.
¿Debo poner mis tarifas en el media kit?
Depende de tu experiencia. Si ya tienes precios claros, ponerlos filtra a las marcas que no pueden pagarlos y te ahorra correos. Si todavía estás probando, un «tarifas a consultar» te deja adaptar la propuesta a cada marca y a cada formato.
¿Con qué herramienta se diseña un media kit?
Cualquier editor de presentaciones o de diseño sencillo sirve; lo importante es que se lea en un minuto, pese poco y se exporte a PDF. El diseño no cierra acuerdos: los cierran los datos y la claridad.
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